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martes, 21 de agosto de 2018

El poder de la Palabra de Dios

El Poder de la Palabra de Dios

A los catorce años me convertí en discípulo de Cristo y un joven que asistía a la iglesia, comenzó a guiarme en los primeros pasos de la fe, uno de sus énfasis fue que estudiáramos la Biblia juntos, por medio de una guía de discipulado basada en el evangelio de Juan. Eso transformo mi vida, y la forma que ahora veía la Biblia.

Antes de ser discípulo de Cristo, yo había crecido con la idea de que la Biblia de alguna forma era malo leerla, porque un día una de las primeras familias cristianas que vino a vivir a nuestro barrio nos regaló una Biblia y al preguntar en mi escuela sobre si debería de leerla (yo asistí a una escuela religiosa católica, la verdad no sé cuál sería la posición de la Iglesia, pero esa maestra me aconsejo que no leyera la Biblia, que era peligroso) me dijeron que debería deshacerme de esa Biblia de “protestantes” porque eso me apartaría de la fe católica.

El discipulado de aquel joven me cambio la visión que tenia de la Biblia y por primera vez comenzó a estudiarla por mí mismo. Fue tanto su impacto, que no podía dejarla de lado, y en cada ocasión durante el día que tenía la oportunidad de leerla, lo hacía, en menos de 4 meses la haba leído toda. Desde entonces nunca ha dejado de estudiar y meditar la Palabra de Dios y la he leído prácticamente todos los días de mi vida. 

Aunque he leído muchas veces cada pasaje de la Biblia, constantemente veo y descubro cosas nuevas. 

La Biblia está llena de tesoros inagotables para que tú leas y digieras, por medio de los cuales puedes encontrar a Dios. 

Mi pasión no solamente es leer y meditar su palabra, pero poder compartirla con toda persona, porque se que su palabra es lo que transforma las vidas.

Pide al Espiritu Santo que ilumine to corazon para apasionarte de su palabra y que por medio de la misma puedas descubrir a Jesucristo y que se revele su voluntad para tu vida.

Si desea conocer más de la palabra de Dios!
Visite nuestra Iglesia:


715 Brady Ave. Los Ángeles CA 90022 213-977-0905
Servicios domingos: 11:00 am y 2:30 pm Servicios Miércoles, 7:30 pm)



Le invitamos a que se beneficie de nuestros otros sitios ciberneticos, donde encontrara una palabra que edificara su vida:


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viernes, 20 de marzo de 2015

Escucha a Jesus...

La Centralidad de Jesús


"...este es mi hijo amado. Óiganlo a el"
Este pasaje está lleno de significado del rol profético de Jesús como el Mesías que traería el Reino de Dios. En los judíos de esa época había una expectativa sobre el regreso de Dios a su pueblo y de la restauración del Reino de Dios (en la forma de los días de David y Salomón), En esta historia, Marcos nos señala la centralidad de Jesús. Muchas implicaciones apuntan a esto:
  • Fueron al "monte" esta hace eco del Monte Sinaí, donde el pueblo renovó el pacto y acepto la ley. 
  • La presencia de Moisés, dador de la ley, y el profeta Elías quien sería el precursor del Mesías, apuntan a la realidad de que el reino de Dios se estaba manifestando en la persona de Jesús de Nazaret. 
  • Además de la nube se oyó la voz que apuntaba a Jesús como la "nueva" voz profética de Dios; ..este es mi hijo amado. Óiganlo a él." Jesús era superior a Moisés, el dador de la ley, el padre de la nación de Israel. 
  • La voz profética de Elías el "símbolo" quien era la voz profética de la cercanía de la restauración del Reino de Dios, pasaban a segundo lugar, y Marcos nos dice que Jehová, apunta a Jesús como la figura central. 
  • De ahora en adelante, Jesús es nuevo dador de la "ley" (su palabra) y en El, el Reino de Dios dio comienzo aquí en la tierra, y Jesús era la voz profética de Jehová.

La primera evidencia de que el Reino de Dios se había manifestado, fue la confrontación con los poderes espirituales a quienes con su palabra expulso del muchacho que estaba siendo atormentado. El reino de Dios no es para una experiencia espiritual, sino que nosotros "llenos de Jesús" necesitamos "bajarlo" a donde se necesita que el "reinado de Dios" sea una realidad.
En Jesús nosotros somos parte del Reino de Dios, y somos llamados a manifestar su realidad en todas las esferas de la vida diaria. Es en las palabras y la vida de Jesús en nosotros, que la nueva "realidad" de Dios se hace presente, a través de nosotros en este mundo.

Como se hacemos esto una realidad diaria?
"...este (Jesús) es mi hijo amado. Óiganlo a él"

Las disciplinas espirituales de la oración, la meditación en la palabra de Dios y el ayuno, así como la comunión con la "nueva comunidad de Dios, su iglesia. Nos ayudan a tener oídos "sintonizados a la voz de Dios. Solamente cuando lo oímos a él (Jesús) es que podemos manifestar el Reino de Dios

(para aprender como vivir una vida de Éxito, o para Conocer Mejor a Jesús:
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(Iglesia, Centro de Vida Victoriosa
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Servicios domingos: 11:00 am y 2:00 pm)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Nuestra insuficiencia, y su Suficiencia



Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? (Juan 6:9 RV 1960)

En muchas ocasiones en la vida, y en el ministerio yo personalmente he sentido exactamente lo que los discípulos le dijeron ese día a Jesús. Una de las constantes que siempre nos detiene de hacer algo en la vida es cuando comparamos nuestros recursos con los sueños o desafíos que Dios pone en nuestros corazones. Por un lado su voz nos declara con “ímpetu” en el corazón “alimenta las multitudes” o has esto o aquello, y al ver la realidad de nuestros recursos, habilidades, y capacidad, respondemos con el mismo sentir que dijeron los discípulos; ¡No se puede, no es posible! ¿Qué es esto para tantos?

Pero en Jesús, los sueños que él ha puesto en nuestra vida, son posibles aun a pesar de todo el sentir, o la realidad de toda nuestra insuficiencia. ¿Qué es lo que he aprendido en estos años de caminar con el Señor que debemos hacer cuando me encuentro ante esta situación?
·        En primer lugar, necesito estar seguro que estoy escuchando su voz. Sin esta convicción no es posible dar otro paso en la vida.
·        En segundo, lugar debo examinar mis motivos porque lo quiero hacer; ¿a quién va a beneficiar? ¿Quién recibirá la gloria?
·        En tercer lugar, comienzo donde estoy, y con lo que tengo.
·        Por último, continuo encaminándome al sueño o visión esperando que Dios hará algo que me sorprenderá, y en la cual, solamente El recibirá la gloria. En el evangelio de Juan, fueron unos cuantos peces, y uno panecillos de un niño, en la historia de Elíseo y la viuda fue el aceite, y las vasijas, en el ciego fue lodo y el agua del estanque. En mi vida ha sido personas, que menos pensaba, dinero que llega inesperadamente, recursos que “aparecen” como de milagro (no podía ser de otra manera), deudas que se cancelan, en fin Dios obra inesperadamente.
Gracias que en nuestra insuficiencia tenemos tan lejos como nuestra fe, todos los recursos del reino de nuestro Rey Jesús.

martes, 22 de mayo de 2012

Unidos a Cristo por el Espíritu


Unidos a Cristo por el Espíritu

Como Hijos de Dios estamos unidos por medio del Espíritu a Cristo. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. (1 Corintios 6:17 RV 1960) Esta es una de las promesas más importantes de nuestra fe en Jesús. Pablo lo afirma esto más de 83 veces en sus cartas, y le da un lugar central en la doctrina de la salvación, y de la resurrección de Cristo en relación a nuestra vida presente. Si el hijo de Dios es uno en espíritu con Cristo, entonces estoy unido en el Espíritu con Cristo.  1 Cor.6: 17. Esta es una declaración que debes repetir constantemente en tu vida. Esta es la posición a la cual el Padre te ha elevado, al aceptar a Jesús como el Señor de tu vida. Esta declaración que hace el apóstol Pablo es la expresión máxima en las escrituras de la unión del Creyente con Cristo. Dicho en otras palabras tus eres uno, por medio del Espíritu con Cristo. Esta no es una promesa para el futuro,  o la eternidad, es una realidad del presente.
Esta es la comparación más profunda y gloriosa. En las escrituras hay otras comparaciones que hablan de la unión que ahora tenemos con Cristo, pero esta es la más fuerte y profunda. Por ejemplo, estas ilustraciones: La rama injertada en la vida puede ser cortada. La oveja se puede extraviar, aun el hijo se puede desviar. Pero, ¿el que está unido en espíritu con Dios que lo puede separar? La única respuesta es nada. Por supuesto que la única excepción somos nosotros mismos.
Esta realidad de tu posición en Cristo debe de producir en ti seguridad, y adoración.
Seguridad porque no importa que esté pasando en tu vida, mientras entiendas con claridad cuál es tu posición espiritual con Cristo, lo demás no determina tu posición. No hay nada que te pueda separar de esta posición de unión con Cristo. Eternamente estas ligado en una unión del espíritu con Cristo. Esto es seguridad y confianza. Esto te ayuda a enfrentar la vida con la convicción de que nunca estas solo.
Adoración porque esta es la reacción natural que nace de esta unión que nos motiva a la exaltación, al amor, y al agradecimiento por que estamos unidos a Cristo. Todo sentir de valor como persona ahora está centrado en tu relación con Cristo. No son los triunfos de este mundo, pero en lo que Cristo hizo por ti en la cruz, y su confirmación como el ungido de Dios por medio de su resurrección. Así que toda la gloria por todo lo que hay en tu vida como discípulos de Cristo nace de tu relación de unión con Cristo. No importa donde estés en la escala de valores de la vida, ahora estas valorado por tu unión con Cristo
Pablo declara que, Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Romanos 8:15 RV 1960) Dentro de estas dos palabras encontramos Seguridad; “Padre”, y adoración; “clamamos”.

Oración:
Señor en este día de adoro, y te agradezco, al descubrir de nuevo que somos uno, y que al mismo tiempo juntos, somos uno con el Padre, te doy gracias porque sé que no hay nada que voy a enfrentar este día que me pueda separar de tu amor. Gracias porque en ti estoy seguro, gracias porque cada paso que doy, lo doy a tu lado, y déjame decirte que no hay nada que mas desee en la vida. ¡Amén!

jueves, 7 de octubre de 2010

¡Bástate me Gracia!

2 Corintios 12:5-9  De tal hombre me gloriaré;  pero de mí mismo en nada me gloriaré,  sino en mis debilidades.  (6)  Sin embargo,  si quisiera gloriarme,  no sería insensato,  porque diría la verdad;  pero lo dejo,  para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve,  u oye de mí.  (7)  Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente,  me fue dado un aguijón en mi carne,  un mensajero de Satanás que me abofetee,  para que no me enaltezca sobremanera;  (8)  respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor,  que lo quite de mí.  (9)  Y me ha dicho: Bástate mi gracia;  porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto,  de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades,  para que repose sobre mí el poder de Cristo. 
Desde hace como 2 meses he estado meditando en las palabras que Dios le dijo al apóstol Pablo, aunque conozco muy bien este pasaje, puedo decir que en los últimos días, Dios ha renovado en mi un nuevo sentir de absoluta dependencia en su gracia.
En ocasiones todos nosotros pasamos por momentos en los cuales se hace manifiesto, que no tenemos una respuesta a lo que estamos viviendo. No hay una respuesta, o la respuesta no es lo que quisiéramos. También en otras pareciera que no tienen fin los problemas, como dice el dicho, “cuando no nos llueve nos llovizna”. Todo creyente pasa por estos momentos. En ocasiones, estos momentos son el resultado de la obra de Dios en nosotros, para que descubramos el poder de su gracia obrando en nuestra vida. También, como en el caso del apóstol Pablo, aun Dios mismo usa (permite) al enemigo que “toque” nuestras vidas, hasta que se cumpla su propósito. Es en esos momentos de confusión, duda, desanimo, y ya sea que por “revelación” o por necesidad, o desesperación, pero podemos ver claramente el poder de Dios.
Al igual que los discípulos que no pudieron pescar nada toda una noche, Jesús les pide que vuelvan a intentarlo, si ahí en el lugar de su fracaso, en el mismo barco, en el mismo mar, ahí les pide que vuelvan a intentarlo, pero ahora en obediencia a su palabra, ahora lo harán por su gracia. El resultado fue una obra milagrosa, donde el único que recibe la gloria es Dios. En su “debilidad” ahí fue donde la gracia y el poder de Dios se manifestaron de una manera especial.
Lo mismo Dios quiere hacer en nuestras vidas. Nosotros también podemos decir, me gozare en mis debilidades, porque su gracia es suficiente. ¡Amén!